Cuentos

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The french bashing de Diego Martínez

The french bashing de Diego Martínez

En septiembre del año 2013 fui seleccionado, junto con otros veinticuatro jóvenes escritores franceses, para formar parte de lo que fue la primera promoción del Master en Creación Literaria en la Université Paris 8 Vincennes-Saint-Denis. El lanzamiento de la maestría tuvo incluso una pequeña repercusión mediática. Algunos de los profesores involucrados tenían años peleando para poder llevar adelante el proyecto, pero hasta ese momento, según tengo entendido, las cosas no habían sido fáciles. Un año antes, o dos, la verdad no lo recuerdo, otro grupo de docentes había abierto una maestría similar en Le Havre, pero esta era la primera vez que se hacía en la capital francesa.


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Un estudiante de Letras no es una golondrina de Diego Martínez

Un estudiante de Letras no es una golondrina de Diego Martínez

Cuentan que cuando Le Corbusier visitó Montevideo, en el año 1929, un grupo de arquitectos locales lo llevaron a contemplar los edificios más emblemáticos de la ciudad, entre los cuales se encontraba el Palacio Salvo. Cuentan que el señor Charles Édouard Jeanneret-Gris, mejor conocido como Le Corbusier, se colocó en un punto de la Plaza Independencia, frente al Salvo. Y luego en otro punto. Y luego en otro. Hasta que finalmente dijo: aquí está bien. ¿Para qué? —preguntaron los señores arquitectos—. ¿Para admirar mejor el Salvo? No —dijo Le Corbusier. Y luego añadió: para disparar el cañonazo.


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Pasiones distorsionadas de Diego Martínez

Pasiones distorsionadas de Diego Martínez

Y mientras caminábamos el marinero se puso a chancear un poco conmigo y yo tuve que explicarle que no era gay, pero que tampoco era homofóbico, y el marinero me dijo que él tampoco era gay, y que tampoco era homofóbico, y que sólo estaba en ese bar haciendo labores de inteligencia, así me dijo. Y luego no dijo nada más y se perdió calle abajo, en lo oscuro.


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La canícula de Diego Martínez

La canícula de Diego Martínez

El oficio de escribir es un oficio poblado de canallas y de tontos —había dicho Roberto Bolaño en una entrevista que le hicieran en Chile, y yo la había escuchado y había asentido y había dicho en voz alta, ¡oh, qué gran verdad!


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La vida sexual y triste de Diego Martínez

La vida sexual y triste de Diego Martínez

Margarita venía casi a diario, sobre todo cuando no estaba mi madre, y hacíamos el amor como dos endemoniados. Mi madre estaba al tanto de lo que sucedía, pero nunca dijo nada. Margarita se reía. Tu mamá piensa que no te gustan las niñas, me decía, y mi mamá tenía razón. Yo acababa de descubrir que me gustaban las mujeres, las mujeres como Margarita.


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La ventana de Diego Martínez

La ventana de Diego Martínez

La primera vez que escuché hablar de Alejandro Jodorowsky yo estaba borracho y me puse a reír como un histérico. Pero en este cuento no voy a hablar de Jodorowsky. No voy a hablar ni bien ni mal de Jodorowsky, entre otras cosas porque Jodorowsky me interesa muy poco.


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Un ser despreciable [llamen a los bomberos] de Diego Martínez

Un ser despreciable [llamen a los bomberos] de Diego Martínez

Fue así como de la noche a la mañana pasé a formar parte del numeroso ejército de propietarios histéricos de la República Bolivariana de Venezuela. Pero hasta ese momento, yo había conseguido mantenerme al margen de la guerra política y social que se venía desarrollando en el país desde hacía más de una década.